El Origen: Y siguen las venas abiertas en AL -Parte 1

Por: Gabriela Monroy Calva


México-Tenochtitlan a 15 de julio del 2017. Establecer un modelo económico alejado del neoliberalismo es un reto casi imposible en esta, nuestra América Latina. De manera muy simplificada, podemos decir que la derecha tiene las cosas claras: adelgazar el estado, dejar que el mercado se auto-regule y hacer que la vida de los ciudadanos gire en torno al dinero y su promesa de “progreso”. La izquierda tiene una visión atomizada: cada individuo, grupo y partido de izquierda se imagina o conceptualiza un mundo particular aunque con algunas líneas en común. Pero estos modelos económicos y sociales “alejados del neoliberalismo” y de izquierda, difícilmente logran unificarse o desarrollar una visión compartida y una acción conjunta. Y entonces, en América Latina, la que sigue hoy con las “venas abiertas” como dijo hace ya muchos años Eduardo Galeano, hay pocos partidos de derecha muy fuertes (el PRI en México es el ejemplo) y muchos partidos de izquierda, bastante menos fuertes. Además, no dejemos de tener claro y presente que los oligarcas y la iglesia católica apoyan y promueven a la derecha y que muchísimos obreros y campesinos, ignorantes y manipulables le dan soporte, también.

Todo esto viene a cuento porque en este contexto, que lleva ya unos 200 años, surge en Venezuela, Hugo Chávez. Chávez fue militar, ingeniero y presidente de Venezuela y murió de un furibundo cáncer en 2013 antes de ser investido como presidente por 4 vez. Chávez se definió como marxista y encabezó lo que denominó Socialismo del siglo XXI. Desde muy joven Hugo Chávez luchó contra aquellos que querían mantener el neoliberalismo en su patria. En 1992, intentó un golpe de estado contra Carlos Andrés Pérez. No tuvo éxito y fue a prisión. Cuando en 1994 funda “Movimiento Quinta República” en Venezuela el 3% de la población concentraba la riqueza de aquel país, 17% formaba parte de la clase media y 80% eran pobres. Finalmente, en 1999 se promulga una nueva constitución y gana la presidencia por primera vez para el periodo 2000-2006.
Entre otras cosas, Chávez nacionalizó industrias estratégicas, redujo el analfabetismo, incrementó el número estudiantes universitarios entre la clase baja, aumentó la cobertura sanitaria pública y creo mercados populares con artículos de primera necesidad que subvencionaba el gobierno. Sin embargo la inseguridad continuaba y crecía y no existían garantías jurídicas suficientes.

En 2005 y 2006 la revista norteamericana Time, lo consideró uno de los gobernantes más influyentes del continente americano. Pero como ya dije, Chávez, quien además era un orador fluido y poderoso, muere hace 4 años. El 14 de abril de 2013 Maduro, quien había sido el Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno chavista, ocupa la presidencia. Pero pronto, en el país con las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo: Venezuela, los partidarios de Chávez sienten un hueco y un vacío. Maduro no tiene el carisma ni la pericia de Chávez, aunque éste lo haya elegido y considerado su digno sucesor y pronto el gobierno de Barack Obama declara en 2015 que Venezuela es “una amenaza para la seguridad nacional de USA”.
Los precios del petróleo bajan. Maduro no puede cumplir el programa de vivienda popular al ritmo prometido. Falta comida, falta medicamentos, falta seguridad. Nuevamente USA arremete contra Maduro e impone un bloqueo económico contra funcionarios y exfuncionarios del régimen y remoción de visas. (Ver: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15365595)
En 2017 las tensiones se acumulan; casi a diario hay enfrentamientos entre chavistas, simpatizantes de Maduro y la oposición. Hay un muerto en las manifestaciones en contra del gobierno y finalmente se ataca al Parlamento con palos y cuchillos y hay heridos: De acuerdo con la información recogida por el diario local El Nacional, que cita mensajes de Twitter de miembros de la MUD, al menos tres diputados opositores -Armando Armas, Juan Guaidó y Americo de Grazia- han resultado heridos.
En época de Chávez: Bolivia, Ecuador, Brasil, Nicaragua y Cuba apoyan a Venezuela, hoy en la OEA se considera que existe una amenaza contundente a la vida libre y democrática. Dice el Secretario General: “Venezuela vive un momento decisivo. Está en juego la soberanía del pueblo, la supervivencia de la Constitución, el último vínculo del país con el Estado de Derecho. En cien días de protesta ciudadana, casi cien personas han sido asesinadas, en su mayoría jóvenes, muchos de ellos menores de edad. El número de presos políticos asciende a 433 y son 415 los civiles que han sido llevados ante tribunales militares. La violación sistemática de los derechos humanos y las libertades fundamentales es el peor ataque contra la Constitución. Las fuerzas represivas se han convertido en un ejército de ocupación en su propio país.” (Ver: http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=D-018/17)
No pinta bien el futuro para el presidente Maduro…, algunos ya lo consideran dictador. No pinta bien para los sueños socialistas bolivarianos. Lo cierto es que entre los ciudadanos de a pie ambos bandos están sufriendo.

 

Por su parte Capriles, – el principal opositor de Maduro en este momento-, ha de estar ya a la expectativa del triunfo. Recordemos que en 2015 la oposición le ganó a Maduro las elecciones legislativas. Capriles es un hombre conveniente. Se declara democrático y de “centro”. Capriles ha dado claros indicios de querer mantener una excelente relación con el gobierno norteamericano y todo lo señala como el sucesor que restaurará el status quo que se perdió con Chávez. Él afirma que: “Tenemos cinco peticiones, ninguna está fuera de la Constitución. Elecciones libres y democráticas, canal humanitario para medicinas y alimentos, liberación de los presos políticos y que cesen las inhabilitaciones. Yo acabo de ser inhabilitado por 15 años. Estamos pidiendo que se respete la Asamblea Nacional que votamos 14 millones de venezolanos. Y el quinto, el desarme de los grupos paramilitares.”
Si Capriles gana las elecciones libres y democráticas, la población civil, las clases medias y pobres, recuperarán el acceso a los alimentos, a los medicamentos y participarán de nueva cuenta en la lucha sin cuartel por la sobrevivencia que impone el neoliberalismo y que encarna Capriles. Nuevamente, volverán a soñar con que el acceso al “dinero les traiga el anhelado progreso” que la historia en América Latina, siempre les regatea.
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