El alcance cultural de las civilizaciones antiguas se muestra en su vestimenta.

De: -Hugo Ortega-
Arqueológicamente existen muestras de telas de milenios atrás en todo el planeta que antropológicamente distinguía su convivencia social, comercial y el nivel tecnológico que se utilizaba para la creación de sus telas.
La elaboración de telas ha servido para diferenciar a las diferentes culturas y sus tratos comerciales, han sido foco de atención para descubrir lo que la historia había borrado, las telas y sus restos en la historia son elementales para conocer quienes fuimos y como nos relacionábamos, tanto con nuestro entorno, como con nuestros congéneres.
El principio del hilado, según los conocedores del tema, dio inicio con la honda, entramado de ixtle ó mecate para unirse con una pieza de piel o cuero por el centro, que se utilizaba como tira piedras, arma o utensilio de caza utilizado en muchas culturas ancestrales, el oficio del hilado de fibras naturales dio pié a las primeras prendas de vestir así como cestos, canastos y herramientas para las artes de la pesca.
De igual manera, la vestimenta en las culturas distinguía el rango ó estatus del individuo en relación a su comunidad, su oficio, el respeto a su condición social.
Hoy en día es muestra de nuestro orgullo nacional y herencia de nuestras raíces prehispánicas, el legado de una cultura milenaria y que gracias a nuestras comunidades indígenas ha permanecido en la vida cotidiana de nuestro pueblo y sus tradiciones, un obsequio de nuestros ancestros para nuestras futuras generaciones.
En Huatulco, José Luis Vicente Mendoza, mejor conocido como Don Luis, originario de Teotitlán del Valle y que reside en Huatulco desde 1992, trajo consigo la herencia de las artes del telar, el hilado y el teñido, cinco generaciones de cultura zapoteca en experiencia y legado, maestro artesano dedicado a la difusión de la artesanía oaxaqueña.
Don Luis nos narra: “Los abuelos (forma de nombrar a nuestros antepasados) utilizaban el telar de cintura que daba una tela de aproximadamente de 60 centímetros, para piezas más anchas se unían las telas.
Desde mucho tiempo antes de los conquistadores ya se realizaba el hilado, utilizando tintes naturales como la grana cochinilla que en náhuatl significa sangre del nopal, a base de diferentes procesos, la grana ofrece más de 80 tonalidades, desde el rosa hasta el morado; otros colores se lograban a base de la fermentación de plantas como el añil, para obtener el azul y sus diferentes tonalidades
Es innegable la gran labor y oficio que requiere la elaboración de los tapetes y telas elaboradas por manos artesanas, ya que implica muchos procesos y muchas destrezas, los tapetes de lana llevan meses desde su inicio, desde el trasquilado, la separación de los diferentes tonos de lana, la limpieza (generalmente en el rio), el peinado, el hilado, el teñido, por último el entramado (elaboración de la tela).
La elaboración de los tintes naturales también tiene su proceso, algunos como el azul añil requiere meses de fermentación para lograr un tinte indeleble”
Hablar de las telas en Oaxaca, los telares y sus artesanos, es referirnos a miles de años de costumbres e historia, de tradiciones que han permanecido a través del tiempo y que hoy es orgullo de los mexicanos, especialmente de nuestra cultura zapoteca.

Fotografía: Via jero

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