Cataluña: La Historia de una nación que jamás existió.

Por: Lula Metzonalli.


Viena, Austria a 11 de octubre de 2017. Para comprender más la situación actual de la Cataluña debemos dar un vistazo a la historia de una nación inexistente. Hasta el momento no existen pruebas de que la Cataluña haya sido alguna vez un país. La caida de la Monarquía visigoda dejó en manos musulmanas prácticamente la totalidad de la península, incluida Cataluña. La inestabilidad interna entre musulmanes y la victoria cristiana en Poitiers (en el año 732) permitieron al Imperio carolingio crear en las siguientes décadas la Marca Hispánica en territorios cercanos a los Pirineos. Éstos, a su vez, se organizaron políticamente en diferentes condados dependientes del rey franco. No obstante, según el poder central del Imperio se debilitaba y las guerras civiles desangraban a los francos, los condados catalanes –que quedaron progresivamente en manos de un mismo linaje– se desvincularon para formar una entidad propia. En el año 987, el conde Borrell II oficializó esta decisión al no prestar juramento al primer monarca de la dinastía de los Capetos.

Durante siglo y medio, los Condados catalanes vivieron cierta independencia política, dentro de un contexto donde toda la península se encontraba fragmentada en pequeños reinos cristianos enfrentados en solitario al incontestable poder musulmán. No fue hasta el gobierno del conde Ramón Berenguer IV cuando se produjo la unión dinástica entre los Condados catalanes y el Reino de Aragón a través de su boda con Petronila de Aragón. La conocida como Corona de Aragón permitió a ambas entidades conservar sus propias instituciones y leyes medievales, mientras impulsaba la expansión catalanoaragonesa por el Mediterrán

Default Monospace Serif Proportional Serif Monospace Sans-Serif Proportional Sans-Serif Casual Script Small Caps Si bien los Condados catalanes fueron el elemento más dinámico en la expansión que duró varios siglos, el enclave comercial de Barcelona sufrió en el siglo XV un claro declive económico y demográfico que coincidió con la unión dinástica entre la Corona de Castilla y la de Aragón. Entre 1462 y 1472, la ciudad de Valencia alcanzó un mayor desarrollo y superó por primera vez comercialmente a Barcelona. Fue una crisis pasajera motivada por epidemias, pero que no remitió definitivamente hasta el siglo XVII. Esto impidió que Cataluña encarara en las mejores condiciones posibles la llegada de la Edad Moderna y las oportunidades que ofreció la conquista de América. No en vano, la espectacular recuperación económica de la ciudad en el siglo XVII, gracias a las nuevas vías comerciales abiertas por los castellanos, solo se vio interrumpida por la rebelión de 1640. A causa de la exigencia de mayor compromiso económico hacia la Monarquía Hispánica y, sobre todo, de su enemistad personal con el virrey, parte de la nobleza catalana auspició en 1640 una revuelta popular contra el ejército real que había acudido a esta región española a combatir a Francia. «Los nobles y verdaderos catalanes, a quien tocaba por derecho de fidelidad y de sangre la defensa de la justicia, de la patria y de la honra del Rey, estaban cubiertos de miedo en sus casas sin atreverse a salir», escribió un catalán de la época sobre una revuelta que adquirió rápido un carácter antiseñorial. Asustados por la brutalidad de la revuelta, la oligarquía recurrió a una calamitosa alianza con la Francia del Cardenal Richelieu, que causó graves perjuicios económicos a los campesinos. Luis XIII inundó los mercados de productos de su país durante doce años. El final de la Guerra de los Treinta años permitió a Felipe IV recuperar Cataluña, cuya población aplaudió el regreso a España.

La muerte de Carlos «El Hechizado» sin dejar descendientes dio lugar a principios del siglo XVIII a la Guerra de Sucesión, donde se enfrentaron los partidarios de Felipe de Borbón con los del Archiduque Carlos de Austria en un conflicto que adquirió dimensión internacional. Si bien la burguesía mercantil y el elemento eclesiástico dispusieron un gran recibimiento a Felipe en un primer momento, el sentimiento «antigabacho» derivado de 1640 y las mejores ventajas comerciales ofrecidas por el Archiduque causaron que una parte mayoritaria de Cataluña se decantara por el bando de los Austrias. El final del conflicto, protagonizado por la suicida defensa de Barcelona en 1714, puso fin a los fueros catalanes –calificados por los nacionalistas de hoy como libertades de un ficticio estado–, que eran privilegios medievales respecto a otras regiones españolas.

Cataluña vivió un nuevo periodo de desarrollo económico que se vio truncado dramáticamente un siglo después por la invasión francesa. La Guerra de la Independencia aunó a todos los españoles, incluidos los catalanes, en la empresa conjunta de crear un estado-nación. Sin embargo, el proyecto tuvo un desarrollo desigual en algunas regiones a causa de la inestabilidad política, el tímido desarrollo económico y la descomposición del Imperio. La Guerra de Cuba terminó manifestando el descontento de algunos sectores dirigentes, como ocurrió en los casos catalán y vasco, frente a ese estado nación español. En Cataluña, los industriales textiles, que perdieron mucho volumen de negocio con la caída de las últimas colonias, hicieron una apuesta hacia proyectos de base catalanistas. Con todo, las tendencias abiertamente secesionistas siempre fueron minoritarias entre estos movimientos –incluso en la Segunda República, el periodo franquista y la Transición– hasta su irrupción en la última década.

El independentismo catalán plantea sus tesis sobre el principio de que el pueblo de Cataluña es una nación soberana, aludiendo básicamente a la interpretación de su historia, cultura, lengua propia y al derecho civil catalán, y sobre la afirmación de que Cataluña no alcanzará su máxima plenitud cultural, social ni económica mientras forme parte de España. El independentismo catalán defiende la tesis de que Cataluña es una nación oprimida por España desde su ocupación por las tropas borbónicas en 1714, y la posterior supresión de las instituciones catalanas y la prohibición de su lengua en la administración mediante los Decretos de Nueva Planta promulgados por Felipe V entre 1707 y 1716, aprobado el Decreto de Nueva Planta de Cataluña en 1716, dado que la corona de Aragón a la cual pertenecía el condado de Cataluña, apoyó al otro candidato al trono español, el archiduque Carlos de Habsburgo.

 

Grupos terroristas de cataluña:

Terra Lliure (Tierra Libre en español) es el nombre en catalán de una organización terrorista armada independentista catalana de extrema izquierda fundada en 1978 y autodisuelta en 1991. Cometió más de 200 atentados, cuyo balance asciende a cinco víctimas mortales (cuatro de ellas miembros de la organización) y varias decenas de heridos. Durante su existencia, las Fuerzas de Seguridad del Estado llegaron a detener a 300 personas vinculadas a la organización. Terra Lliure se autodisolvió en 1991, abandonando la lucha armada. Algunos de sus dirigentes y militantes ingresaron posteriormente en Esquerra Republicana de Catalunya, que les exigió la renuncia explícita a la violencia como condición sine qua non para dicho ingreso.​ Los presos de la organización fueron saliendo de la cárcel tras ser indultados o cumplir condena. En 1996 ya no quedaba ningún miembro de Terra Lliure en prisión.

En su primer documento público, cuyo título es “Crida de Terra Lliure” (Llamada de Tierra Libre), se define a sí misma como “organización revolucionaria que lucha por la independencia total de los Países Catalanes” y hace un llamamiento a la “lucha contra el proceso de destrucción sistemática a que está sometida nuestra Nación”, destrucción que concreta en varios puntos, el primero de los cuales se refiere a la “destrucción política que supone la separación de los Países Catalanes en tres regiones autónomas con lenguas y símbolos diferentes, instituciones diferentes…”. El documento, fechado en los “Països Catalans” el 24 de junio de 1981, termina con un llamamiento: Visca la Terra! Independència o mort! Visca la lluita armada! Una sola nació, Països Catalans! (¡Viva la Tierra! ¡Independencia o muerte! ¡Viva la lucha armada! Una sola nación, ¡Países Catalanes!).

A favor

  • Mayor autogobierno: al contar con un gobierno propio con soberanía plena, los catalanes tendrán más capacidad para decidir sobre sus propios asuntos, y las políticas estarán más ajustadas a las necesidades específicas del pueblo catalán.
  • Cultura: la independencia permitiría preservar la cultura catalana, de acuerdo a ciertas corrientes de opinión históricamente menospreciada, según los promotores de este movimiento, por los estados español y francés. Este desdén habría cristalizado en una reducción del uso de la lengua catalana en favor de una unificación lingüística. El estado catalán permitiría preservar una educación en catalán, extender su uso a otros ámbitos como la administración judicial, así como pedir que sea reconocida como lengua oficial en la Unión Europea.
  • Economía y presupuesto público: el estado catalán tendría soberanía fiscal para recaudar la totalidad de sus impuestos y para administrarlos, invirtiéndolos enteramente según sus criterios. Además, promotores de la independencia argumentan que Cataluña tiene un déficit fiscal con el resto del estado español, resultado de aportar más dinero al estado del que recibe, ya que rige el principio de solidaridad por el cual las comunidades más ricas, como Cataluña y Madrid, dedican parte de su recaudación a financia comunidades más pobres, como Extremadura. Sin este déficit, estiman que un estado catalán sería económicamente viable y que tendría superávit a largo plazo, así como que también podrían aumentar los gastos en educación, sanidad y reducir impuestos (ya que no tendrían que aportar al resto del estado español).
  • Anhelo identitario: una parte importante de los catalanes no se sienten españoles, y se encontrarían más a gusto en una Cataluña independiente. Esto además significaría para Cataluña recuperar una identidad propia que tuvo siglos atrás y que posteriormente se vio diluida dentro de un Estado más amplio como es el español.

En contra

  • Continuidad histórica: Cataluña es parte integrante de España desde que se conforma la unidad de España con el matrimonio de los Reyes Católicos en 1469.
  • Acción inconstitucional: de acuerdo a la Constitución de 1978, ratificada en referendum por el 87,78% de los votantes españoles (incluido un 90% de los catalanes),​ España es un país soberano y su territorio pertenece a todos sus ciudadanos por igual, por lo cual la decisión de que una región se independice no corresponde a los habitantes de esa región sino al conjunto de la ciudadanía española.
  • Mayoría insuficiente: aún en el caso de reconocer el derecho del pueblo catalán a decidir unilateralmente el estatus político de su territorio, una cuestión de este calado no deberá estar sometida a una mayoría exigua, de por ejemplo la mitad más uno de los votos, la cual podría en poco tiempo cambiar de signo. Sería necesario que existiese un amplio consenso (como el que se exige actualmente por ejemplo para modificar el Estatuto de Cataluña que requiere una mayoría de dos tercios de la cámara).
  • Debilitamiento bilateral: en un mundo globalizado como el actual, donde priman las economías de escalay donde los países grandes tienen más capacidad para hacer valer sus intereses y ejercer influencia más allá de sus fronteras, la secesión debilitaría y perjudicaría tanto a Cataluña como al resto de España a diversos niveles: geopolítico, económico, industrial, deportivo, cultural…
  • Perjuicio macroeconómico: con la independencia, Cataluña quedaría fuera de la Unión Europea, pues la constitución europea no prevé la secesión en uno de sus miembros y para continuar tendría que solicitar su incorporación, que exigiría la unanimidad de todos los socios comunitarios. Además, al verse abocada a salir o no poder formar parte de la UEM y BCE perdería toda potestad y posibilidad de emitir euros, viéndose obligada a comprarlos o crear una moneda propia, la cual necesitaría devaluarse rápidamente para no perder competitividad, dada la previsible caída en sus ventas al exterior.
  • Mayores gastos: el nuevo Estado catalán tendría que asumir la totalidad del coste de servicios como Hacienda, diplomacia, defensa o seguridad entre otros, actualmente centralizados y financiados por el conjunto de los españoles.
  • Balcanización de Europa: si Cataluña prospera con este movimiento independentista, el precedente se crearía para que otros lugares con ideología nacionalista como Escocia, Baviera u otros procedan de igual manera volviendo a Europa en un mosaico de micro-estados que llevaría a un estado de potenciales y peligrosos conflictos.
  • Fractura social: una parte de la sociedad y medios de comunicación afirman que el independentismo catalán provoca fractura social.
  • El referéndum del 1 de octubre de 2017
  • Artículo principal: Referéndum de independencia de Cataluña de 2017
  • El 1 de octubre, tuvo lugar un referéndum de autodeterminación convocado por el presidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont, posteriormente suspendido por el Tribunal Constitucional​ y finalmente celebrado de manera ilegal en Cataluña,​ sin cumplir ninguna garantía mínima ni los estándares internacionales.​​
  • La Ley del Referéndum que lo haría posible, fue aprobada el 6 de septiembre por el Parlamento de Cataluña con los votos a favor de los parlamentarios de Junts pel Sí y la CUP, en un pleno rodeado de una fuerte polémica.​ Dicha ley establece que el referéndum es vinculante y que se proclamará la independencia dos días después de la publicación de los resultados oficiales si el “sí” obtiene más votos que el “no”, sin requerir una participación mínima. La ley es ilegal de acuerdo con el Estatuto de Autonomía de Cataluña que requiere una mayoría de dos tercios en el Parlamento catalán para cualquier cambio en el estatus de Cataluña.
  • La Generalidad de Cataluña dio los resultados finales el 6 de octubre. Con el 100% de votos escrutados, se habían contabilizando 2 262 424 papeletas, con 2 020 144 votos por el «sí» y 176 565 votos por el «no», con una participación del 43,03 %.
  • Declaración de Independencia de Cataluña el 10 de octubre de 2017
  • El 10 de octubre de 2017, se celebró el pleno de los resultados del referéndum del 1 de octubre de 2017. En el pleno, Carles Puigdemont proclamó la República Catalana, sin embargo, suspendió los efectos de la declaración por unas “pocas semanas” en busca de mediación y negociación internacionales. La Declaración de Independencia fue firmada por todos los 72 diputados independentistas.

Fuente informativa: Biblioteca Nacional de Viena
                                          El mundo

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