México entre la espada de Peña y el muro de Trump

5 de febrero, 2017

De: -Hugo Ortega-

México se encuentra bajo circunstancias poco alentadoras, y me refiero a México como la nación que representa al pueblo, ese que es considerado por muchos países como gente trabajadora, honrada, hospitalaria, de la sociedad que se encuentra arrinconada por dos frentes, el Gobierno Federal y los EUA.

Mientras siguen las embestidas del Presidente Donald Trump contra su principal socio comercial, los mexicanos se siguen manifestando en contra de las políticas económicas y fiscales de “quien” debiera proteger los ingresos de la ciudadanía, el Gobierno Federal.

El pasado viernes 30 de enero, los presidentes Donald Trump y Enrique Peña Nieto tuvieron una conversación telefónica que duró aproximadamente una hora, en la cual han surgido varias versiones de lo conversado; Dolia Esteves, periodista colaboradora de varios medios de comunicación tanto de Estados Unidos como de México, indicó que una fuente había filtrado parte de la conversación que se llevó a cabo por ambos mandatarios, en la que dijo que Donald Trump había mencionado la posibilidad de enviar tropas a México para combatir al narcotráfico, ya que Enrique Peña Nieto no había podido detener ese flagelo a la sociedad de ambos países.

Los voceros de las presidencias de ambas naciones han desmentido dicha información, misma que la AP (Associated Press) indica que ellos tienen la transcripción y no aceptan los desmentidos, sea ó no certera la información, en México ha causado que diferentes voces se levanten para aclarar la versión inicial de Dolia Esteves.

En el momento en que ambos mandatarios hacían lo imposible para imponer sus versiones de la susodicha llamada de ese viernes, en la frontera norte de Tamaulipas así como el sur del estado de Chiapas, en México eran supervisadas las fronteras por altos mandos militares norteamericanos.

En la Frontera norte de México, el encargado de Donald Trump para la construcción del muro, el general retirado John Kelly, Secretario de seguridad interior de Estados Unidos, en el sur del país, en Chiapas, una alta delegación militar, conforme lo informó la agencia de noticias Reuters, los jefes del comando norte, la General Lori J. Robinson y del comando sur Almirante Kurt Tidd, lo que implica al Gobierno Federal mexicano en su vulnerabilidad ante las embestidas de Trump, dicha información la han negado en el Gobierno Federal en México, nuevamente mintiendo a sus gobernados.

Debido a la personalidad del mandatario estadounidense y sus actitudes prepotentes, no cabe duda que ha dejado huella en la percepción, por lo que ha generado incertidumbre tanto en México como en el ámbito internacional, pero sobre todo y a sabiendas de la debilidad de Enrique Peña Nieto, los mexicanos se encuentran entre la espada de Peña y el muro de Trump.

El Presidente de México ha convocado a todos los sectores del país para analizar posibles alternativas comerciales ante los constantes ataques que ha recibido por su vecino del norte y re lanza la campaña de “HECHO EN MÉXICO”, lo que ha generado preocupación en las cámaras de comercio norteamericano, ya que las importaciones que México tiene de EUA generan millones de empleos.

La marca “Hecho en México” ha aparecido ante las crisis económicas que ha sufrido el país durante las últimas décadas y, aunque convoca la vocación nacionalista, se toma como simple discurso oportunista, porque no se ejerce como instrumento de recuperación nacional con programas que realmente incentiven al productor, al artesano, al campesinado tan abandonado en las últimas seis administraciones y lograr, por lo menos, la sustentabilidad alimenticia

Los mexicanos antes de cualquier convocatoria ya habían iniciado con la respuesta a empresas norteamericanas, los WALLMARK de varias ciudades ya recibieron la primera muestra de unión del pueblo, pues en varios días sus ventas disminuyeron en gran medida y aunque lentamente ya se ve el reflejo ciudadano de la inconformidad, pero no olvidan sus conflictos internos.

El Gobierno Federal Mexicano solo ha invitado a sus gobernados a “apretarse el cinturón” ya que la situación económica del país, como lo declararon el Presidente de la República Enrique Peña Nieto y el Secretario de Hacienda José Antonio Meade, “depende de circunstancias internacionales” y defienden las reformas estructurales, que fueron resultado del famoso “Pacto por México” en el que se aliaron prácticamente todos los partidos, hoy mismos que se dicen defensores del pueblo.

Por su parte, Ivonne Ortega, ex Gobernadora del estado de Yucatán por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) entregó a los Diputados la recolección de 400,000 firmas para revertir el gasolinazo, pero reiteró que no es un rompimiento con su partido, el PRI.

El 5 de febrero Gustavo Jimenez-Pons ha convocado a una manifestación de “SOMOS MÉXICO” para “erradicar de una vez por todas a la clase política actual”, a la que invita a una participación masiva pero pacífica, y propone plantarse en los principales cedes de la política mexicana, como cámara de Diputados, de Senadores, oficinas centrales de todos los partidos, así como cada una de las residencias de todos los funcionarios públicos que nos “representan”.

Claudio X. González, empresario y Presidente de la asociación civil Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad aseguró que “… de existir un salón de la infamia de la corrupción nacional, entre los diez primeros integrantes estaría Enrique Peña Nieto; según su comentario incluyó a la lista de los más corruptos de la historia inmediata  a los ex gobernadores de Chihuahua, César Duarte; de Sonora,” Guillermo Padrés; de Oaxaca, Gabino Cué; de Coahuila, Humberto Moreira y su hermano Rubén, el actual mandatario de esa entidad; así como el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco.

Habrá que recordar que en la convocatoria de principios de año a los sectores productivos por parte de Enrique Peña Nieto para la firma del “Pacto Económico” a las cámaras de comercio, así como a los sindicatos nacionales, después del incremento a los combustibles y ante una manifestación en todos los estados, La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) no firmó el acuerdo, por cargar el costo del aumento de los combustibles a los empresarios mexicanos, ya que del “Pacto” se indicaba el no aumento de los precios, obligando a absorber los costos.

Sin embargo aclaró la COPARMEX, que no era una afrenta en contra del Gobierno Federal, sino que la decisión era tomada conforme a los intereses de sus representados, los empresarios, por lo que presentó una contra propuesta: de inicio, frenar los gasolinazos, la deducibilidad del 100 % de las prestaciones laborales y así fomentar el empleo, como otras más medidas de austeridad partiendo del mismo gobierno.

Tiempos difíciles vienen para los mexicanos y, aunque la comunidad internacional se ha solidarizado con México ante las políticas norteamericanas, en el interior se tiene que limpiar la casa, lo que implica la movilización de masas exigiendo resultados a la voluntad de la ciudadanía que, en pocas palabras, es la renuncia y enjuiciamiento de la clase política que ha ocasionado los altos índices de corrupción y la impunidad, principal flagelo de ésta sociedad.

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